Tortitas caseras fáciles y esponjosas: receta rápida para desayunos y meriendas
- 200 g de harina de trigo.
- 2 huevos.
- 250 ml de leche.
- 30 g de azúcar.
- 1 sobre de levadura química.
- 1 pizca de sal.
- 30 g de mantequilla derretida o 2 cucharadas de aceite suave.
- 1 cucharadita de vainilla, opcional.
- Mantequilla o aceite para engrasar la sartén.
Hay desayunos que parecen de hotel aunque los hayas sacado en tres tandas y con el pelo todavía medio dormido. Las tortitas caseras tienen ese don: llegan a la mesa con pinta de capricho como un postre y, en realidad, se hacen con cuatro cosas de despensa y un poco de maña. Además, son de esas recetas que nunca pasan de moda porque siempre hay alguien dispuesto a pedir “otra más”.
Las tortitas caseras, tal como las conocemos hoy, se han popularizado mucho en la cocina anglosajona, aunque versiones parecidas existen en muchas culturas desde hace siglos. Su encanto está en la sencillez de la masa y en la textura esponjosa, que se consigue gracias a la levadura química y a una cocción suave. En casa funcionan como un lienzo en blanco: las puedes servir con miel, fruta, chocolate, sirope o simplemente con mantequilla.
Si te gustan los desayunos caseros y resultones, también puedes preparar este bizcocho de yogur y limón, gofres o unas tortitas de avena más ligeras. Todas juegan en la misma liga, pero cada una tiene su carácter: las crepes son más finas, los gofres más crujientes y estas tortitas van directas a lo esponjoso. Venga, vamos con el paso a paso, que aquí está la gracia de que salgan gorditas y bien hechas.
Receta casera de tortitas caseras

Preparación paso a paso
- En un bol grande, batimos los huevos con el azúcar hasta que empiecen a integrarse bien. No hace falta montar una nube, pero sí mezclar con energía para que la base quede uniforme y sin grumos raros.
- Añadimos la leche, la mantequilla derretida y, si queremos, la vainilla. Seguimos batiendo hasta que todo quede bien ligado, con una textura suave y bastante líquida.

- Incorporamos la harina tamizada junto con la levadura química y la pizca de sal. Mezclamos poco a poco, con varillas o con una espátula, hasta obtener una masa lisa, sin pasarnos batiendo para no endurecer la mezcla.
- Dejamos reposar la masa unos 10 minutos. Este descanso ayuda a que la harina se hidrate bien y a que las tortitas salgan más suaves y esponjosas.
- Ponemos una sartén antiadherente al fuego medio y la engrasamos ligeramente con mantequilla o aceite. Conviene retirar el exceso con papel de cocina para que no queden manchas ni se frían en vez de hacerse.

- Vertemos un cucharón pequeño de masa en el centro de la sartén, dejando que se extienda sola. No conviene hacerlas demasiado grandes al principio, porque así se manipulan mejor y se doran de forma más uniforme.
- Cuando empiecen a salir burbujitas en la superficie y los bordes se vean algo firmes, les damos la vuelta con cuidado. Cocinamos el otro lado durante 1 o 2 minutos más, hasta que quede dorado pero no seco.
- Repetimos el proceso con el resto de la masa. Si hacemos varias, podemos ir apilándolas en un plato y taparlas con un paño limpio para que no se enfríen demasiado estas tortitas caseras.

Curiosidades de las tortitas caseras
En muchas casas, las tortitas caseras se han convertido en la receta “de domingo” por excelencia, aunque en realidad no tienen por qué esperar al fin de semana. Son rápidas, agradecidas y permiten jugar con mil acompañamientos sin complicarte la vida. Además, tienen algo muy práctico: cuando haces una tanda grande, siempre parece que has montado un desayuno especial aunque solo hayas pasado por la cocina media hora.
